jueves, 3 de febrero de 2011

UN HEROE EN EL SIGLO XVII

¡Hola, amigos y amigas!

Me encanta la serie Águila Roja y he hecho un relato corto con algunos de sus personajes principales. Por supuesto, en dicha serie no ha sucedido nada de lo que yo versiono. Todo está en mi imaginación... Espero que os guste.


UN HÉROE EN EL SIGLO XVII
            El niño parpadeó cuando el misterioso hombre, que acababa de salvarle la vida, se acercó hasta donde él se encontraba. La sorprendente lucha que había mantenido con los malhechores que pretendían matarle, aún perduraba en sus asombradas retinas. Vestía de negro y una capucha ocultaba su semblante, solamente se le veían los ojos. Guardó el arma en la vaina que portaba en la espalda, dejando el mango cerca de su oreja derecha y el filo hacia afuera
-¿Quién eres? –le preguntó temeroso.
-No temas, hijo. Soy un shinobi y he venido a ayudarte.
-¿Un shinobi? Nunca he oído ese nombre…
-Lo sé. –Sonrió- ¿Estás bien? –le inquirió acariciándole los revueltos cabellos.
-Sí… -le contestó mirándole fijamente-. ¿Cómo se llama tu espada? -le interpeló tras rozar con sus temblorosos dedos la empuñadura.
-Katana.
-¡Es maravillosa!
-¿Quieres que sea tuya, Gonzalo?
            Gonzalo de Montalvo le miró sorprendido.
-Sí, pero… ¿Cómo sabes mi nombre?
-Yo lo sé todo sobre ti… -musitó enigmáticamente-. Por eso seré tu mentor y te convertiré en un héroe, pero ahora tienes que irte a tu casa. Tus padres te esperan.
            El pequeño asintió y comenzó a andar. Agustín, el fraile, se quitó la capucha con la que cubría parte de su rostro. Luego suspiró y dijo:
-Tu nombre será Águila Roja, sólo así descubrirás quién eres y cuáles son tus verdaderos orígenes…

domingo, 12 de diciembre de 2010

CENICIENTA Y LA DIOSA FORTUNA

Este microrrelato está basado en un cuento muy conocido. Espero que os guste. Besos.


Me llamo Cenicienta Martínez, Ceni para los conocidos. Dentro de unos días será Navidad. Mi madrastra y mis dos repelentes hermanastras querrán que les haga la cena de Nochebuena, que les planche los vestidos con los que se acicalarán, que deje las baldosas del palacete y la cubertería de plata tan brillante que los invitados se puedan reflejar en éstas… Pero yo estoy cansada de tanto limpiar y de no obtener nada a cambio, así que mi amiga la Diosa Fortuna, mi Hada Madrina está en un crucero por el Caribe, me ha susurrado al oído el número del Gordo que tocará este año en doña Manolita. Espero impaciente que sea el día veintidós para comprarme la Harley-Davisond Softail Deluxe que vi en el concesionario e irme de viaje. Como dice la Diosa: Más vale una moto que un príncipe insulso.

martes, 16 de noviembre de 2010

LA NIÑA DEL MAR

¡Hola, amig@s!

¿Qué tal? El próximo día 24 de noviembre la Asociación Literaria Nuevo Horizonte 2002 -a la que pertenezco-, colabora desde hace tres años con Madre Coraje. Este año recitaremos poemas propios. Os cuelgo el mío. Espero que os guste.


Las olas lamen su viejo armazón,
entre espumosos abrazos
y besos de sirenas.
La Niña del Mar avanza lentamente,
cortando las aguas,
batallando contra el viento…
Su enjuto mástil se eleva hasta el cielo,
desafiando el ocaso del día
y la blancura de sus henchidas alas.
La Niña del Mar avanza lentamente,
cortando las aguas,
batallando contra el viento…
Siente el resuello de la tempestad,
que se acerca
y que anhela naufragar todos sus sueños.
La Niña del Mar avanza lentamente,
cortando las aguas,
batallando contra el viento...
Las algas y las caracolas
se adhieren al áncora,
codiciando el nacáreo aparejo.
Marinero, lucha, tormenta, angustia…
Después… ¡El silencio!
La Niña ya no corta las aguas
ni batalla contra los vientos,
evoca en el fondo del mar,
el paso del tiempo.

lunes, 25 de octubre de 2010

LOS CIBER

La revista miNatura en su nº 102 me ha publicado el relato titulado: “Los Ciber”.

LOS CIBER
-¡El ciberespacio no existe! –afirma con rotundidad Lola, una hacker de dieciocho años, de complexión menuda, apariencia frágil y con un parecido asombroso a Lisbeth Salander, la heroína de la trilogía de Stieg Larsson, tras enviar dicho mensaje codificado a sus contactos.
-¿Cómo es posible? –le preguntan sus amigos del espacio virtual saturando el correo de su nuevo Imc Appel.
-Tenemos que tener cuidado… Ellos nos vigilan…
-¿Quiénes?
-¡Los Ciber!
-¿Qué son? –le pregunta Qûm, uno de los piratas informáticos más hábiles de la Red.
-Son seres que se alimentan de nuestros mensajes… Ellos han creado Internet para controlar el mundo y a todos los que vivimos en él.
-Nosotros tenemos poder para entrar en cualquier lugar… -Escribe Qûm-. ¿No crees, Lola, que les hubiéramos descubierto hace tiempo?
-Hay un espía entre nosotros…
-¿Un espía?
-Sí, un Ciber se hace pasar por un hacker y en este instante está enviando a sus cómplices todas nuestras identidades…
-¿Cómo lo sabes?
-Porque me han descubierto… ¡Están llegando a mi casa...!
            La conexión con Lola desaparece y Qûm se queda perplejo mirando la pantalla de su ordenador. Al cabo de unos segundos, una lucecita parpadea y un nuevo mensaje aparece en ésta:
-¡¡¡¡¡TÚ ERES EL SIGUIENTE!!!!!

EL ÁNGEL

El Instituto Andaluz de la Juventud Consejería para la Igualdad y Bienestar Social, me ha publicado el cuento “El ángel” junto a los de mis compañeras de la tertulia Nuevo Horizonte 2002 de Huelva, para conmemorar el Centenario del Edificio en el que se ubica dicha institución en la ciudad de Huelva.

EL ÁNGEL
            El anciano entró en el salón de la clínica. En el exterior llovía torrencialmente y la humedad calaba los huesos de los osados transeúntes que se atrevían a caminar por la calle Rico a aquellas intempestivas horas. Don Félix se quitó el abrigo, el sombrero y sus guantes y se acercó hasta la chimenea que presidía aquella hermosa estancia. Su entristecida mirada se posó durante unos segundos en los muebles de nogal, en la artística yesería que revestía las paredes y en las vidrieras ornamentales de la puerta. Luego calentó sus manos en el fuego y éste pareció dar color a sus macilentas mejillas. Las enfermeras le habían saludado con las lágrimas aún visibles en sus compungidos rostros y Ana Sánchez, la enfermera-jefe, le ofreció un café para reanimarle.
-¿Por qué suceden estas cosas, Ana?
-No lo sé, don Félix –le contestó la escuálida y ojerosa mujer-. La medicina salva muchas vidas, pero Dios decide quién y en qué momento debe irse con Él.
-Los niños son ángeles… No deberían morir.
            Ana asintió y poco después se marchó. Los familiares de la niña fallecida la estaban esperando. El doctor Sanz de Frutos se sentó en uno de los sillones y cogió el informe que le había dejado Esteban Rodríguez, su ayudante. Lo leyó con detenimiento y suspiró al enumerar las complicaciones que habían provocado la muerte de aquella criatura. ¿Por qué ocurrían aquellas desgracias? –se volvió a preguntar con gesto apesadumbrado. Dejó el certificado de defunción encima de la mesa y fue a llevarse la taza a sus labios cuando oyó un ruido. El médico se giró lentamente y arqueó las cejas al ver a una chiquilla que le observaba desde la entrada.
-¿Qué haces aquí, pequeña?
-Le oí llegar… -musitó con una sonrisa.
-¿Te ocurre algo?
-No, me encuentro muy bien.
-Entonces pronto estarás en tu casa…
-Sí, lo sé. Pero me gusta tanto este edificio que a lo mejor me quedo aquí para siempre.
La niña se acercó hasta donde se encontraba el viejo galeno y alegre le besó. Félix Sanz de Frutos sonrió.
-Gracias, doctor, por todo… Nunca le olvidaré…
-¿Cómo te llamas?
            Félix Sanz la vio correr hacia la escalera de mármol. Ella se paró al subir el primer peldaño.
-Blanca… -le dijo en un susurro y luego despareció.
            Un suspiro escapó de los labios masculinos. Minutos después, Ana irrumpió en la sala. Habló apenada:
-Ya se la llevaron…
            Él asintió afligido. Acto seguido, musitó:
-Quisiera ver a los otros pacientes…
            Subieron a la segunda planta del edificio. La luz del día penetraba por la artística montera jugueteando con la balaustrada de hierro forjado. El médico se paró en una de las habitaciones. Ana, extrañada, le manifestó:
-Don Félix aquí falleció anoche Blanca Pérez.
-Pero eso es imposible, acabo de hablar con ella…
            La sanitaria parpadeó aturdida y Félix Sanz de Frutos comprendió que había vivido una experiencia paranormal. Se llevó una de las temblorosas manos a la mejilla derecha. Una sonrisa se dibujó en su semblante. ¡Había visto y hablado con un ángel!


AL OTRO LADO DEL CUENTO

El poema “Al otro lado del cuento” está publicado en el díptico de la artista onubense Kaulip Álvarez cuya exposición, del mismo título, se celebró entre los días 15 al 30 de abril de 2010 en la Sala del Monasterio de Santa Clara de Moguer. Os recomiendo que tod@s los que vivais en Madrid y en sus cercanías os paséis por la Sala J.M.D. Caneja del Centro Cultural Pérez de la
Riva de las Rozas donde ha vuelto a exponer. La exposición comenzó el día 20 de Octubre y finaliza el 16 de Noviembre.
 
AL OTRO LADO DEL CUENTO
Un universo onírico
nos revela sus sueños de la niñez…
Universo,
 que nos traslada a mundos
donde la magia palpita
como un único y mirífico corazón…
Corazón,
 que late en cada pincelada,
 prometiéndonos:
Luz, vida, amor, belleza…
Al otro lado del cuento,
fantasía y realidad se unen en un abrazo
intemporal,
lírico, mágico, eterno…
Abrazo,
que nos tornará a la añorada inocencia.

LA ÚLTIMA PALABRA

La editorial Hipálage seleccionó este microrrelato en un libro titulado "Cuentos Alígeros.

LA ÚLTIMA PALABRA
            Sasha, la buscadora de palabras, bajó los peldaños que conducían a la cámara secreta. Allí, el viejo guardián, le señaló el atril donde se hallaba el único libro que existía en la Tierra. Ella leyó:
-Paz, amor, libertad, esperanza… -Alzó la cabeza y mirándole fijamente, le preguntó-: ¿Qué es la esperanza?
            El anciano le sonrió y luego dijo:
-Lo que acabas de encontrar…
            Sasha suspiró, al fin había descubierto la última palabra soñada…